viernes, 21 de noviembre de 2008

En la brevedad del tiempo [Migdalia Mansilla]



En la brevedad del tiempo






Cuántas veces nos escuchamos decir, "un momento por favor", mientras recogemos las llaves del auto y gritamos:- ¡ya voy no me apuren!-
O, nos llaman por teléfono, suena el timbre de la puerta y queremos cortar esa conversación o visita que nos es molesta y la “paramos” con un -"perdona dame un momento por favor"-, “tengo que cortar, hablamos después”, “-voy de salida-“ dependiendo, eso sí, las percepciones propias o de los otros de la verdad, en la entonación usada, al mostrar nuestro estado de ánimo.
Lo que sí es seguro, es que siempre estamos viviendo en la brevedad del tiempo.

Sí, en una brevedad de espacio y tiempo que nos lleva a vivir:
desde lo más intenso hasta lo más nimio. Desde lo trascendental a lo ridículo.
Vivimos en un instante:
la pérdida de un ser amado, la partida de un para siempre y la soledad entre muchos. Podemos sentir en una brevedad de tiempo, el amor más intenso o el dolor de un dejarnos. Lograr cambiar nuestro destino, con tan sólo decir sí o no.




En una brevedad de tiempo un golpe de suerte nos hace millonarios o miserables. Un accidente cualquiera, puede cambiar nuestra vida y hacernos mejores o peores seres humanos con nosotros mismos.




En una brevedad de tiempo, podemos encontrar al cruzar una calle, el amor que esperábamos o al traidor que nos engaña.




En una brevedad de tiempo se concibe un hijo y se tiene el cielo entre las manos. Y hasta es posible, calzarse uno el olvido al voltear el rostro para el otro lado y seguir un camino sin huellas pasadas.




Así que la vida misma se va llenando de tiempos breves que van tejiendo la existencia en el trenzar el tiempo mayor, marcado por la luz del sol y el plata de la luna.




Sumando instantes, vamos labrando horas, días y años, asumiendo en el mejor de los casos, la totalidad de las consecuencias de nuestras acciones, decisiones , hacer o dejar de hacer, de lo que nos pasa… en una brevedad de tiempo.
















Migdalia B. Mansilla R.
Noviembre 2008

5 comentarios:

josé dijo...

Que te tema tan precioso sobre lo que hacemos con el tiempo, lo que deshacemos, lo que despertamos o tiramos por la borda por no intentar una respuesta de buena cepa, Mig, te seguiré leyendo mientras pueda y si me pierdo, tira una piedra en mi ventana..

Tere dijo...

pues uniendome a Jose que sean dos la piedras, si no aparezco yo tampoco en tiempo, porque bien que vale la pena de seguirte las huellas!

julia del prado morales dijo...

Eso pues el tiempo, pasa tanto y tsn poco. El tiempo y el universo. Abrazos de Juli

diana poblet dijo...

Lo peor del tiempo es lo último, el espacio final cuando todo se vuelve aún más breve.Aquel espacio adonde no alcanzamos a decirlo; no hubo tiempo ni palabras.Todo quedó ahí envasado en un frasquito que no volverá a destaparse.

Tu poesía no deja de asombrar y crecer, al igual que mi cariño,
d.

Abril Gracia dijo...

Razón tenés, en la brevedad del tiempo pasa toda la vida.

Un beso, poeta.
Abril