viernes, 13 de junio de 2008

Todo comenzó con un Redimir la absurda costumbre... de Viviana Álvarez


redimo la absurda costumbre
de buscar en espejos
el tiempo perdido


©Viviana Álvarez

me detiene esta monotonía
de Presencias huidizas
en tiempos encontrados

ahí donde escribes
en este bar de almas.

diana


hoy cuando el otoño me atropella
en este ni saber si existo
no es consuelo la palabra
a pesar del prolijo
peinado de los cielos


Migdalia

y busco en andenes
el rostro que huye
sin detenerse
a expiar pecados

Viviana


no se detienen los trenes
aquí toda estación se vuelve otoño

diana


sigo surcos de ausencias
encuentro la nada
me sumerjo en lo absurdo

un guardia vestido de azogue
refleja el rostro de otra
que no el mío

migdalia


Será que somos otoño...
el ocre brilla irresistible
no nos detenemos

el tiempo otorga la ausencia
-que es presencia-
amalgama jazmines
en las pupilas

Elisabet


hojarasca que pisamos
sin remordimientos
árboles desnudos
frío/savia
ramas que claman como cruces
la redención de la vida

Migdalia




Falta poco
para la primavera.
Este invierno es una eternidad
mi flor no sorportará tanto duelo.

SANTOAMOR




en el camino del asombro y los insomnios…

pueden suceder muchas cosas
descubrir que el amor
es un extraño pasajero
casi siempre solitario
casi siempre errante
buscando una estación
para apearse

Beatriz Martinelli



¿Y si no se apea?
¿si persiste en su insistencia?
ese fugaz polizón con destino
que a veces pasó de largo
a veces queda.

diana


y si persiste en rubricar contornos
abrazar la mudez del tiempo

si insiste en retocar latidos
y fluyen mariposas

-no habrá tren sin guarda/
del andén quedará preso-
palpitará palabras
dispersará otoños
para encandilarte dama

Elisabet




amanecí una tarde cualquiera
en la plaza que nunca nos vio
insistí en la búsqueda
sin entender que
no se encuentra
lo que no se tuvo
ni se halla
lo que no fue


Beatriz Martinelli





colorin colorado

queda el Guarda
circunscrito a su traje gris andén
ebrio del colorinche ajeno
apagó en su vida toda la espera
ardiente tren combustión a leña
detuvo su ruido a lata
asoma un tal vez en el vagón pullman
un pasaje se extiende a lo posible
la mujer absorbe todo lo gris
el hombre todo su paisaje.

diana poblet -





Autores: Viviana Álvarez, Diana Poblet, Elisabet Cincotta, Juan Sagardía (Santoamor), Beatriz Martinelli, Migdalia Mansilla.

10 comentarios:

Rbk dijo...

Querida MIG:
Como siempre, encuentro entre tus líneas ese halo de magia que seduce, esa voz que convoca otras voces, el resultado es un estallido glorioso de poesía.

Hermoso momento.

Rebeca

M@R dijo...

ustedes si son poetas,,,
felicidades,,,
viven en un mundo lleno de magia ya que cada letra expresan el mas hermoso sentimiento,,,

abrazos,,,

Elisabet Cincotta dijo...

Un encadenado diversas letras y la magia del sentimiento en el poema.
bello...

besos
Elisabet

Catalina Zentner dijo...

¡Genial! Un encadenado que no tiene desperdicio. Logran una unidad fascinante.

Juan Ricardo Sagardía dijo...

Mig.
una obra digna de encuadernarla, me lleno de ella, la leí 5 veces y sigue el asombro y admiración por mis compañeras.
mi abrazo a la distancia.


SANTOAMOR

julia del prado morales dijo...

Bello encadenado, admiro a todos los escritores que lo hicieron así, abrazos, Julia

Verónica Curutchet dijo...

Un excelente encadenado Migdalia, enhorabuena por este nuevo blog!

mi aprecio de siempre!
Verónica

vocesdehoy dijo...

Felicitaciones a todos los que hicieron: " pétalos de eslabones en ésta cadena que arrastra poesía".

Un abrazo

diana poblet dijo...

Mig querida, la que nos contiene en un instante y hasta parece que fuese acá, a la vuelta de casa en este Buenos Aires helado.
Tan cercana a nuestra palabra, tan común a nuestro desvarío.
Gracias por esto.
Un beso,
d.

Versos complicados dijo...

Diana y todos, en mí se aunan, el amor por la palabra y el amor en la amistad, en el saberse, conocernos sin habernos abrazado y sin embargo, sentir que se es parte.

Las gracias las doy yo, por permitirme reunir sus voces y dejar escuchar la mía.

Besos,
Migdalia