martes, 15 de septiembre de 2009

Silenciosamente IX


Silenciosamente IX



ella baila
sobre mi
dentro de mi

en la penumbra
corta mi carne
derrama mi sangre
me hiere hasta morir
y luego
guarda su mano perversa
en el tintero de su vientre


Migdalia B. Mansilla R.
Septiembre 15 de 2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

Diatriba





Diatriba



hay algo cruel,
matemático,
impregnado
de teoremas,
motivos,
consecuencias

hay algo irracional,
emotivo,
pleno de dudas,
silogismos,
retórica

hay dos palabras,
adjetivos,
que no admiten un quizás:
sí y no.


Migdalia B. Mansilla R.
Agosto 04 de 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

como el agua y el aceite[Migdalia] A una amiga y más[Carmela Bermúdez]




como el agua y el aceite


eso fuimos
dos polos opuestos
aire y tierra
amargo y dulce
agua y aceite
pecho y espalda
vez y envés
de una pupila
que miraba todo
de diferente manera




eso fuimos
las dos caras
de una moneda
que siempre caía de canto
la diestra y la siniestra
de unas manos
que nunca se encontraron
un camino con huellas
de ida y vuelta
dos andenes
dos vías diferentes




eso fuimos
dos / siempre dos








Migdalia B. Mansilla R.
Agosto 27 de 2009















A una amiga y más




Que nadie se equivoque, soy
Carmela Bermúdez aunque, un poco
romanticona, se me pasará...






A veces y sólo a veces se encuentran
dos almas,
A veces, sólo a veces siento que la he hallado,
Dos gotas de agua en un océano,
Las vertientes de dos ríos que dan a un sólo mar,
Pero... ¿cuántas veces, la marea, me devuelve a la orilla
sin nada más que dar?




Como un soplo es la vida,
Como un aliento que se escapa de a poco,
Así es el amor que hay en mi rostro cansado
Cuando se posa en tu regazo,
Sólo una confesión quiero... ¿ quién recorre junto a ti la senda
mientras... yo muero en el olvido?




Dos palomas, una sola vez surcan juntas el horizonte,
¡Qué belleza! Una sola alma, dos corazones,
qué tiene la vida que a unos les concede el mágico encuentro
y a otros nos quita, para vivirla, todas las razones.
Sólo una respuesta quiero... ¿cuándo me descuidó el destino,
que me quitó lo que más anhelaba, siquiera antes de haber nacido?














Carmela Bermúdez






Publicado en:



martes, 11 de agosto de 2009

Es inútil


Es inútil


mi dolor es mío
por más que trate de explicarlo
transcribir a vuelo de verso
en la palabra escrita
la angustia
el pesar
nadie lo comprende
no le incumbe a otro
lo esquivan
no pueden imaginar
ni sentir por mí
por más que grite
o solloce en silencio
tratando de asir
las manos que del amor decía
estar llenas

este dolor es sólo mío
en la zozobra infinita
de estar muriendo
sin poderlo remediar
Migdalia B. Mansilla R.
Agosto 11 de 2009

martes, 28 de julio de 2009

Mutaciones [Elba Bermúdez]


Mutaciones
(Click en el título. Más de Elba)



Nos hicimos sombra que danzaba
detrás de la luz de los relámpagos,
eco, después de cada trueno ...
Y al final de la noche
nos hicimos silencio,
dejando regadas las huellas
de nuestras tempestades.




Elba Bermúdez

martes, 14 de julio de 2009

entre las aguas [Blai Rien]


entre las aguas



vivo entre las aguas de ese río
lleno de demasiados peces
aburridos, sordos,
mudos y ciegos,
a veces dormidos,
a veces demasiado cuerdos.
ando con penas y tropiezos
río arriba
cuando parece que para la mayoría,
la consigna es descender:
descender vertiginosamente
acaparando en el descenso
espejitos de luz,
colores,
baratijas
que sabe dios qué dios
va esparciendo
divertido
desde la orilla
ahora que el rumor
del río,
próximo a la caída
suena ya
con voz
cada vez más fuerte.





Blai

domingo, 12 de julio de 2009

No hay [Joshua Ponce]


No hay


No hay consuelo
para este dolor
que traspasa
el alma.


Padezco
y me voy yendo
junto con ella.



Bayamón


Julio 11 de2009

viernes, 10 de julio de 2009

por favor [Blai Rien]


por favor




ven, irrumpe en mi atmósfera:
colisiona como el viento
que va a morir
en el color oscilante
de los estandartes,


vulnérame para vivir:
despoja al aire del roce
que parece dormitar en el tránsito
asesino de los relojes,


aullémonos,
arrebata
la ternura del fuego,
quema las aguas del río de la voz,
allí bajo los árboles
agita tu verbo,
derrámame las palabras,
por favor


Blai

martes, 9 de junio de 2009

Fuera de nosotros


Fuera de nosotros


errantes / fuera de nuestros espejos
en el espacio infinito
bailamos un vals que duele en los cuerpos
tú / sosteniendo mi mano
mi mano que se escapa por inerte
yo/ bebiendo de tus ojos la mirada
tu mirada que se pierde en los silencios
y los dos/ sucumbiendo al deseo de llorar
en las notas de ese vals doliente
iluminado de noches


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: no puedo leerla, se diluyó el calendario.
Junio 09 de 2009

miércoles, 6 de mayo de 2009

Baile (Elisabet Cincotta)



BAILE
(click en el título principal)

Él se acerca. Lo veo, no distingo su rostro, sólo la silueta esbelta, erguida y campaneante.
Lo presiento buscando una noche acompañada. Ahora veo sus ojos, me mira, no puedo sustraerme a cierto encanto sensual que deja estelas.


Observo el salón, el piso, las figuras, el humo gris de la penumbra.


Su mano me toma, no me resisto. Proclamo bandera de tango cuando su mano dirige el baile. Somos dos por un instante, uno por la eternidad del ritmo. Ambos sentimos la música, garabateamos imágenes, la melodía nos penetra, auguramos placeres silenciosos. La cadencia se hace lustre entre baldosas. El bandoneón nos llora ausencias, nosotros presentes, hoy rotamos la historia.


Soy pieza maleable en sus manos, me dejo, me venzo, su respiración me vence, me acompasa. Si en este momento me hablara nada retendría mi hacer, sumaría mi cuerpo a su cuerpo.
Los últimos sones, nos separamos miro sus ojos, espero su mano. Me guía hasta mi mesa y se va... no lo puedo creer... se va.


Arranca la orquesta, El Abrojito, espero su llegada acalorada, renacida de tantas soledades, embebida de nostalgias para compartir en alguna cita, una cita entre brazos y pasiones, deseos, perfiles nocturnales y ojos melancolía.


Nada, allá lejos lo vislumbro. Un tipo me pide bailar como antaño... y bue, hago tripas corazón y aceptó.


Otra vez la soledad, él se fue a la barra, y yo como una tarada mirándolo de reojo a la vez que intento que mi pareja no me pise más.


Vuelvo a la mesa. La puta madre... milonga, desde aquí lo veo romper baldosas, cómo baila este hombre, podría estar toda una vida a su lado.
Pero como dicen los pibes ya fui.

©Elisabet Cincotta

jueves, 9 de abril de 2009

Vida


Vida


amo toda la gama de colores
desde el sin color blanco
ausencia de los mismos
hasta el negro/conjunción de todos
cada uno
es luz desde el amor
sea el que se queda
sea el que se va

amo el claroscuro
tanto como las sombras de la luna
o como el fulgor del sol a pleno día

amo cada ser que tiene vida
desde el minúsculo / hasta el gigante
a la naturaleza toda
porque soy naturaleza y vida

¿tú? / no sé



Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: desde la vida entera
Abril 09 de 2009



martes, 31 de marzo de 2009

Estampa IV (Cuento) [Elisabet Cincotta]



ESTAMPA IV
(click en el título principal)





La hora de la siesta -sol abrigo del invierno-
Un ombú vetusto entre sus pasos -pollera tubo, tacos altos- Un rubor en sus mejillas -sin maquillaje-
Bordea el cerco de campanitas -más allá una mirada la espera-

Guardó las muñecas de su lecho.

Ya está cerca-una boca que sonríe- el primer beso la encuentra.

Elisabet Cincotta

lunes, 2 de marzo de 2009

Ne me quitte pas


Ne me quitte pas


tantas veces
mi voz se alzó
sobre
riscos
cruzó mares
escribió
mil poemas
trazó mapas
nuevos meridianos
latitudes fosforescentes

hacia ti
el norte de esta tierra
al punto donde nunca supe llegar
para que escucharas como un milagro
en tu sordera
no me dejes /no
no me dejes /no
no me dejes...¡no!


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha ; ¿importa alguna fecha?
Marzo 02 de 2009

miércoles, 18 de febrero de 2009

Neblina


Neblina

Escarbaba la tierra, las uñas rotas, los dedos le sangraban. Sabía estaba en algún lugar del patio, él mismo la había enterrado. Pero, ¿dónde? Diagonal al sauce quizás, debió ser allí, recordaba que las sombras de unos brazos extendidos se mecían sobre el lugar. Sí, allí tenía que estar. Escarbó con más furia, con toda la fuerza de la que era capaz. De pronto, algo relucía desde el fondo, un brillo extraño le cegó y una carcajada reinó en medio del silencio de la noche, vestida de luna llena.

_¡Mi amor!, ven a ver estos árboles secos, mira qué formas extrañas tienen, -le decía ella- tomándolo por la cintura mientras la brisa los envolvía y la neblina tenue pasaba revoloteando entre las ramas del sauce que cada tarde lloraba sin consuelo_
Él, miró de reojo los troncos viejos, una media sonrisa hizo mueca en su rostro, una luz extraña, se encendió en sus ojos de mirada perdida. Sus manos sin control apretaron hasta romper el cuello de ella.

Cuentan los vecinos de la casa de la loma, la de los troncos en el jardín, esos que tienen formas extrañas, como humanas; la que nadie habita desde el día en que encontraron muerto al abuelo recostado al sauce, que cada anochecer se escucha un llanto entre los árboles, aunque no haya viento que los acongoje y sólo una niebla espesa se aposente en ellos.

Migdalia B. Mansilla R.
Agosto 18 de 2006

lunes, 9 de febrero de 2009

El espejo (cuento)



El espejo



La habitación a media luz, un perchero clavado en la pared, un reloj cucú que cantaba a deshora, las horas, algunos libreros, un secreter.
En un marco de caoba guindaba un espejo. Pasaban los días y alguna cosa extraña estaba aconteciendo. Alguien se asomaba desde el espejo. A veces sólo se atisbaba a ver, un perfil; otras veces, medio cuerpo. En alguna ocasión los ojos escudriñaban el cuarto, como tratando de encontrar lo que no se ha perdido. En otras, la imagen corría de un lado a otro jugando a no encontrarse.
Un día después de eternos días, el espejo se estremeció, una mano salía de él lentamente, desperezándose, luego los brazos, las piernas tambaleantes. El cuerpo cayó al piso, era una mujer, se sacudió la falda, alisó los cabellos y comenzó a buscar un estuche de madera forrado en fieltro rojo. Movió los libros, abrió las gavetas. Nada. De pronto el cuerpo comenzó a desfallecer, el tiempo se acababa. La hora marcada estaba llegando.
Volvió su mirada ya lánguida al secreter y recordó, detrás de las cartas, al final, sí, al final estaba el estuche, cómo era posible que lo hubiera olvidado. Como pudo con las fuerzas perdidas logró abrirlo. Allí estaba, reluciente, palpitante, lo tomó con cuidado, abrió su blusa de encaje blanco, metió su mano en el pecho y se colocó el corazón.
Se abre la puerta de la habitación y un haz de luz intensa la ilumina.
_Querida mía, al fin te encuentro. Te esperábamos para cenar. Qué joven y hermosa te ves. Pareces otra.
Ella, sonriendo lo toma del brazo y le sigue hasta el comedor.
La habitación vuelve a las penumbras, el cucú anuncia la media noche.
Desde el espejo un rostro cansado y viejo se asoma, tratando de encontrar la máscara que se le perdió.



Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: ¿la fecha? depende, del cristal con que se mire.
Fecha: Enero 29 de 2006

sábado, 17 de enero de 2009

Ella no sabía


Ella no sabía



Ella no sabía, no tenía idea cuando colocó suavemente su corazón en la cuenca de las manos de él, -advirtiéndole, con todas las advertencias posibles de advertir en estos casos-, que lo perdería, que su corazón sería estrujado, destrozado hasta morir.


Ahora, anda con un corazón prestado, mientras, le rehacen el suyo, con un trocito que encontró tirado "al rescoldo de una columna quebrada" mientras agonizaba, porque le dijeron que desde ese trocito era posible ir colocando implantes, e implantes, hasta dejarle viviendo, al menos sin tanta tristeza arrastrada.
Ella no sabía, de verdad que no sabía, que él no era el que esperó por tanto tiempo para escuchar el acompasado adagio de sus almas, aleteando libres en el amor sin tiempo.



¡No! Ella no sabía.





Firman:
Mis yo, tratando de sobrevivir con un corazón prestado y de paso... ¡de silicona!
17/01/09
El encomillado pertenece al poema "Nada me pertenece": Migdalia B. Mansilla R.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Diálogo entre el Gusano y la Mariposa-Sátira(Elba Bermúdez)


Dialogo del gusano y la mariposa
(Haz click en el título principal, irás a la página de Elba)
Licenciado:



No me tutee… ¡Dígame Licenciado! ¡Diríjase a mí con respeto!


Gusano:
Pero…hemos sido amantes


Licenciado:
¿Amantes? No, no, y no, usted es un gusano y yo una mariposa.
Además, jamás fuimos amantes.


Gusano:
Pero, nos hemos amado


Licenciado:
NO!, nunca nos” hemos” amado, aquí sólo “YO” he amado… ya le dije ¡Ni me mire usted!
Gusano:
Pero... ¿Hemos estado involucrados con el amor?


Licenciado:
Eso si…pero ya no, no me hable…llámeme Licenciado si quiere dirigirse en algún momento a mi, mejor aún, no se dirija usted a mi, que usted es un gusano y yo…yo tengo alas de colores que me adornan y puedo volar, usted es un gusano que se arrastra y a nadie le gustan los gusanos.


Gusano:
¿Ni los de seda?


Licenciado:
¡No sé! Y tampoco me interesa.


Gusano:
Bueno, bueno, dejémoslo así… ¿No le agradaría que le llamara Doctor?


Licenciado:
¡No! Yo soy Licenciado, de haber querido ser doctor lo hubiese sido, yo hago lo que quiero y lo que quiero es que usted sepa diferenciar entre un gusano y una mariposa.


Gusano:
Perdón, no volverá ocurrir, voy a amordazar mis alas para abortar la pupa…
Está bien, y gracias por todo ¡LISENCIADO!






Elba Bermúdez

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Encadenados( De verse) /Liliana Varela/Migdalia Mansilla/Elisabet Cincotta


Nos veremos allí


donde tu amor no este contaminado
donde los segundos sean eternos
donde disfrute de tu cáliz sagrado
donde el milagro de amarte sea comunión.

Nos veremos allí
en tu silencio profundo de halito mágico
en tus aguas bravías rebosantes de pasión
en tus pupilas que incitan a la tentación
en tus orillas viriles de franca razón.

Nos veremos allí
en el pliegue del tiempo que se resiste al olvido
en el rebelde punto negado a ser recta
en el silencio del eco que trae tu voz

Allí en el espacio en que el primer sonido
del corazón se superpone a tu segundo latido
en el misterio sagrado
en que de uno tornamos dos
fundiendo la carne en amalgama de amor.

Nos veremos allí.

Liliana 2007************ ****






Te veré aquí




y te veré aquí
donde el murmullo de la brisa
se confunda con las voces de la noche
en los ¡ay! de nuestra alcoba

y te veré aquí
donde el verdor de las montañas
se refleje en la niebla que
revolotea en sus laderas
donde el bosque guarda
el secreto de las hadas

y te veré aquí
sí /lo sé
donde el tiempo se suspende
en el fulgor de tu mirada
////
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al no escapar del sortilegio de un recuerdo.
Agosto 05 de 2007
************ ****




y te veré aquí
 



donde las letras se unifiquen
en la magia de los versos
que de nuestros labios nacen
perpetuándose en los ecos.

y te veré aqui
agazapada entre las sombras
a la espera del mañana
ignorante de las horas
que se pierden en la nada.

y te veré...
tal vez.
En el iris del momento
en que surja tu recuerdo.
///
Lili
*********






Estarás allá






estarás allá
donde la nostalgia no existe
en los recovecos de la memoria
donde el mar sabe dulce
y los ríos a sal

estarás allá
esculpiendo el amor en algún beso
siguiendo la luz de las luciérnagas
en el camino justo que trae hacia mí

estarás allá
y aunque no lo creas
en mi patio cubierto de jazmines
tu aroma se recrea
en mi piel
///
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: pero...¿será posible que no lo sienta así?
Agosto 05 de 2007
************ ****






Estaré allí...






seré la brisa que acaricia tus cabellos
fugaz estrella que se rinde a tus deseos
potro domado hincándose a tus pies.


Estaré allí...
sabrás quién soy aunque tus ojos no me vean
aunque tu piel conserve ajenas primaveras
aunque la vida te haya dado otra razón.

Estaré allí...
Y serán tus brazos quienes corran a los míos
en el abrazo esperado y presentido
de estas dos almas que se aman con pasión.

Estaré allí...
y seremos dos.

Lili

********






Llegarás el día








y estarás aquí
donde te espera el anhelo
de la sin razón ardiente
donde las flores danzan
acariciando nuestros besos
donde las aves tejerán
el nido de nuestro amor de hacer

llegarás un día
cuando el ayer ya no importe
y el mañana sea el hoy
que nos abarque

y seremos dos
para fundirnos en uno
en la frontera inexistente
de esta distancia
diluida
perdida
en el por fin del encuentro
ansiado

llegarás un día
y estarás aquí

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha : al presentir alguna vez, que pudimos , siendo dos, ser uno, en el amor.
Agosto 06 de 2007

************ ***





Llegaré a ti





Tus latidos me guiarán en lo nocturno
y la distancia será una palabra
sin contenido ni razón.

Cuando me veas, cuando me sientas
y me tengas.
sabrás que mi silencio
era el rezo de los dos.

Seré nube, trueno, lluvia y alborada
mojando tu cuerpo, respirando en tu piel.
Sorberé tu aliento, gota a gota, sin reparo
hasta inhalar tu alma
y fundirla a mi ser.

Lili

********






Llegaré


llegaré una noche quebrando sortilegios
-equilibrando precipicios-
sorteando los embrujos de otros ojos

llegaré vestida de luna
-inundada de nostalgias-
para abrazarme a tus silencios

llegaré a tus satenes
-en puntas de pie-
para no despertarte

mi boca rozará tus párpados
-clamará amores-
seremos fundición en el encuentro

Elisabet Cincotta
2007__._,_.___

viernes, 21 de noviembre de 2008

En la brevedad del tiempo [Migdalia Mansilla]



En la brevedad del tiempo






Cuántas veces nos escuchamos decir, "un momento por favor", mientras recogemos las llaves del auto y gritamos:- ¡ya voy no me apuren!-
O, nos llaman por teléfono, suena el timbre de la puerta y queremos cortar esa conversación o visita que nos es molesta y la “paramos” con un -"perdona dame un momento por favor"-, “tengo que cortar, hablamos después”, “-voy de salida-“ dependiendo, eso sí, las percepciones propias o de los otros de la verdad, en la entonación usada, al mostrar nuestro estado de ánimo.
Lo que sí es seguro, es que siempre estamos viviendo en la brevedad del tiempo.

Sí, en una brevedad de espacio y tiempo que nos lleva a vivir:
desde lo más intenso hasta lo más nimio. Desde lo trascendental a lo ridículo.
Vivimos en un instante:
la pérdida de un ser amado, la partida de un para siempre y la soledad entre muchos. Podemos sentir en una brevedad de tiempo, el amor más intenso o el dolor de un dejarnos. Lograr cambiar nuestro destino, con tan sólo decir sí o no.




En una brevedad de tiempo un golpe de suerte nos hace millonarios o miserables. Un accidente cualquiera, puede cambiar nuestra vida y hacernos mejores o peores seres humanos con nosotros mismos.




En una brevedad de tiempo, podemos encontrar al cruzar una calle, el amor que esperábamos o al traidor que nos engaña.




En una brevedad de tiempo se concibe un hijo y se tiene el cielo entre las manos. Y hasta es posible, calzarse uno el olvido al voltear el rostro para el otro lado y seguir un camino sin huellas pasadas.




Así que la vida misma se va llenando de tiempos breves que van tejiendo la existencia en el trenzar el tiempo mayor, marcado por la luz del sol y el plata de la luna.




Sumando instantes, vamos labrando horas, días y años, asumiendo en el mejor de los casos, la totalidad de las consecuencias de nuestras acciones, decisiones , hacer o dejar de hacer, de lo que nos pasa… en una brevedad de tiempo.
















Migdalia B. Mansilla R.
Noviembre 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Silencio (Breve de Elba Bermúdez)


Silencio


Hoy me dolió tu silencio.
afortunadamente no me causas heridas,

la piel se ha endurecido.

Necesitas golpear mas fuerte





Carmigna o Elba

jueves, 23 de octubre de 2008

La fotografía (Cuento)


La fotografía


Miraba con insistencia el marco vacío. Sentía la hondura, esa oquedad que deja el vuelco del dolor sentido en el centro del pecho. Acariciaba el cartón donde antes estaba la fotografía. Imaginaba su rostro, su sonrisa, el tiempo detenido en ese instante supremo en que parecía sus ojos se fijaban en los suyos a través de la lente. Podía dibujar los rasgos de su cara, el mohín de su risa, pasar a su cuello y casi sentir los músculos tensos en el pedestal que sostenía la cabeza del ser que tanto había amado.
Volvía a sus cabellos, rebeldes, crespos, entrecanos. Sus manos acariciaban instintivamente la sedosidad de los mismos.
Como en estado de éxtasis, seguía detallando la fotografía ausente del marco, rota en aquel arrebato donde la razón huyó de su mente, donde no supo qué había pasado. Vagó por un tiempo infinito. Al regresar de su viaje por los abismos de sus propios infiernos, encontró tirado en un rincón de su habitación los trozos de papel rasgados finamente, trató de juntarlos, de rehacer la fotografía infructuosamente. Desistió de su empeño. Al voltear hacia el marco vacío, encontró que allí estaba, que podía mirarla siempre, había quedado grabada en el lugar donde nadie, ni ella misma podía arrebatársela de su vida.

Sus manos habían hecho añicos la fotografía, su alma la había guardado para siempre.



Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: cuando la vida sonriente queda suspendida en el tiempo.
Enero 03 de 2007

jueves, 9 de octubre de 2008

Brasil - Cuento-[Julia del Prado]


Brasil(Click en el título principal para saber más de la autora)
Aló, Aló – me escuchas- ¡Brasil, Brasil, Brasil. Me escuchas, aló, aló. No. –Seguro que andas con los amigotes.

Aló, Alo – me escuchas – segunda llamada. No. ¡Brasil, Brasil, Brasil!. Caramba, qué joda.

Suena el timbre de la casa. Es el marido que llega a los pocos minutos de las llamadas.

El bullicio ingresa. Desde la avenida de la gran ciudad se escucha al jalador del microbús: ¡Brasil, Brasil, Brasil!.

Julia del Prado
Escritora Peruana.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Tu corazón en mi cuenca (Elba Bermúdez)



Tu corazón en mi cuenca

Yérguete sobre la cima del verdugo inclemente,
vístete de Viento del Norte,
grítale al silencio dentro de nuestro silencio,
separa siete pieles a tu ombligo
y aléjalo de mi vientre.

Lava tus pies para borrar mis huellas,
lava el recuerdo de mi boca con agua bendita
y hazte santo.
No creas en las hadas caracolas, no creas,
ponle ajos y cruces a tus puertas...
¡Vamos! engañemos a todos, que a mí
me basta abrir las manos
para ver latir tu corazón en mi cuenca,
pletórico de ausencia, de martirio,
palpitando entre mis manos,
esperando que te diga...
-aún te amo-


Elba&Margarita
Es toda una inundación de amor que arrastra



viernes, 12 de septiembre de 2008

Ocaso



Ocaso
(deten la música de la play list del blog )




El sol se ha escondido. Se fue huyendo tras una nube gris. Llueve. La neblina cubre las montañas. Los pájaros pían en sus nidos. La añoranza se entremezcla entre las horas del hoy y el tiempo que ha pasado, marcando en cada poro la melancolía del ayer.

Llueve, hace frío. Un frío inmenso que cala hondo. La mirada se pierde, trato de atisbar entre los grises del cielo, algún fulgor, alguna luz que guíe los pasos en el camino desierto y doloroso de esta vida que se deshace en el amor, que se quedó colgado en el perchero de la espera.

La tarde se muere en el ocaso. Mi vida ha llegado al punto donde el otoño es un calendario de hojas muertas. Mis ojos ya no miran, se inundan en el mar de cada lágrima que ya brota, ante el gesto inequívoco del adiós.

Se muere el día. Las horas se agotan, cansadas y mustias se duermen en el eterno reloj del tiempo. Se muere el día. Llego al final de los caminos. No estás, no estoy. La pena me aborda. Adiós.



Migdalia b. Mansilla R.
Fecha: cuando el olor a tierra mojada y la niebla se escurre por las ventanas.
Abril 06 de 2006

jueves, 28 de agosto de 2008

Desde la acera de enfrente (Cuento)


Desde la acera de enfrente



Cada tarde al llegar el ocaso, se sentaba a la puerta de su casa, en el porche.

Cogía el atajo de cigarrillos, lo miraba largamente, como haciendo un exorcismo , como jurándose era el último que se fumaba antes de dejarlo definitivamente. Cada día, en esa hora nona impredecible de colores que llenaba el espacio de sombras primeras, se acurrucaba en el umbral del tiempo de los sueños.

Miles de imágenes se atropellaban en su mente, el olvido se le llenaba de memorias que pujaban por reventar el cuenco de las vivencias.

Los hijos crecieron , tomaron sus caminos. El marido, se encandiló con una muchacha y la dejó con las marcas de los años grabadas en su piel.

El silencio se hacía cada tarde, cada ocaso, y, cada crepúsculo de colores nuevos le llenaba las pupilas de recuerdos viejos. La soledad se convirtió en su compañera, confidente y verdugo de su vida.

Desde la acera de enfrente, un hombre se paseaba cada día al terminar la tarde, oteaba horizontes, arañaba el tiempo y perseguía mariposas que se le escapaban de las manos abiertas.

Cada anochecer el hombre miraba hacia la acera de enfrente encontrando una sombra que se alargaba sentada en la mecedora que se balanceaba entre los pilares del corredor que hacía de entrada a la casa que siempre estaba en silencio.

Cada día paseaba , se detenía , la observaba y se decía “cuántas soledades en dos aceras paralelas que nunca se encuentran”

Y así pasaron los días, los años y un día ya no hubo mujer en la mecedora, ésta, sola se mecía como empujada por un fantasma que cada tarde allí se sentaba.

Y pasó el tiempo corto de la eternidad de la tierra, una sombra se lograba ver cada anochecer en la acera de enfrente, desplazándose de un lado a otro… otro fantasma vaga ahora, después de su muerte, sin encontrarse.



Migdalia B. Mansilla R
Fecha: ¡Qué cosa rara somos los humanos a veces...a veces!
Septiembre 22 de 2004